Diario Erasmus en Eslovaquia

Por Marta Montes y Lara Lázaro (1º de Bachillerato)

Decidimos participar en el programa Erasmus porque lo consideramos una oportunidad única, una experiencia que solo se vive una vez y que permite crecer tanto personal como académicamente. Nos motivaba especialmente la posibilidad de mejorar nuestro nivel de inglés, conocer nuevas culturas y establecer lazos con jóvenes de otros países.

Al principio sentíamos cierta incertidumbre, ya que el destino era poco conocido para nosotras y el idioma suponía un reto añadido. Aun así, la ilusión y las ganas de vivir esta aventura superaban cualquier duda.

El viaje comenzó con algunos imprevistos: el vuelo se retrasó tres horas, lo que nos hizo perder el autobús previsto desde Budapest. Tuvimos que reorganizarnos, comprar nuevos billetes y esperar durante la madrugada. Tras una larga espera, tomamos el autobús con destino a Košice, donde llegamos a las seis de la mañana. A pesar del cansancio, la emoción por comenzar nuestra estancia y conocer a nuestras familias de acogida compensó cualquier contratiempo.

El idioma fue uno de los principales desafíos, ya que el eslovaco es muy distinto al español. Sin embargo, el uso del inglés nos permitió comunicarnos y desenvolvernos con mayor facilidad.

El clima también nos sorprendió: era más frío de lo habitual y anochecía muy temprano. Esto influía en el ritmo de vida, más tranquilo y familiar que en España, aunque los fines de semana eran más activos y solían salir a cenar o reunirse con amigos.

El instituto resultó muy acogedor y con un ambiente agradable. Nos llamó la atención que entre clase y clase los estudiantes disponen de diez minutos de descanso, además de espacios comunes con sofás para relajarse.

Fuimos asignadas a la rama de Humanidades, aunque realizamos algunos ajustes en las materias para ir a clases de Ciencias. En cuanto al nivel académico, lo percibimos algo más bajo en comparación con nuestro centro, ya que en asignaturas como Historia trataban contenidos que en España se imparten en cursos anteriores. Aun así, fue muy interesante conocer un sistema educativo diferente y compartir clases con alumnado internacional.

La comunicación con nuestros compañeros fue sencilla gracias al inglés, y además encontramos estudiantes que hablaban español, lo que facilitó la integración.

Durante la estancia conocimos a Carmen y Nadia, dos alumnas españolas procedentes de Totana (Murcia), con quienes compartimos varias salidas y actividades después de clase. Visitamos juntas la ciudad y seguimos en contacto tras regresar a España.

Durante el programa pudimos realizar varias excursiones y descubrir lugares impresionantes. Ambas visitamos los High Tatras, una espectacular cordillera que se extiende entre Eslovaquia y Polonia. Marta viajó también a Zakopane (Polonia) y a un castillo en Hungría, mientras que Lara visitó Nitra, participó en un evento cultural y pasó unos días en la casa de montaña de su familia de acogida.

La adaptación inicial fue el aspecto más complejo, especialmente por la barrera idiomática y las diferencias culturales. El cambio de horarios y costumbres —como cenar y acostarse antes o la escasa luz al final del día— requirió cierta flexibilidad, pero con el tiempo aprendimos a disfrutar de ese ritmo distinto.

Los últimos días transcurrieron con un ambiente más relajado y emotivo. Nos despedimos de las personas que conocimos y reflexionamos sobre todo lo vivido. A pesar de los momentos difíciles, sentimos satisfacción y orgullo por haber superado los desafíos y aprovechado al máximo la experiencia. Nos llevamos recuerdos materiales —como imanes y llaveros—, pero sobre todo aprendizajes, vivencias y amistades que perdurarán.

Participar en el programa Erasmus ha sido una experiencia enriquecedora que nos ha permitido conocer nuevos lugares, personas y costumbres, y también descubrir nuestras propias capacidades. Aprendimos que los retos forman parte del proceso de aprendizaje y que todo esfuerzo tiene su recompensa. Esta vivencia, además, nos unió como compañeras, fortaleciendo nuestro sentido de independencia y madurez.

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